La industria medioambiental del futuro

Tras descontaminar el Mapocho, Aguas Andinas aborda nuevo desafío

  • La empresa que saneó la Región Metropolitana de aguas servidas en solo una década se convierte en un referente en sustentabilidad.
  • Con sus biofactorías, Aguas Andinas producirá agua descontaminada, biogás y dará nuevos usos a las 300.000 toneladas anuales de desechos sólidos que se generan a partir del tratamiento de las aguas servidas del gran Santiago.

A fines de los 90, Chile tomó una decisión crucial.  Era necesario implementar un plan nacional de saneamiento, que permitiera terminar en un plazo de entre 10 y 12 años con el vertimiento de aguas servidas en los cauces del país.

Era urgente mejorar la calidad de vida de la población  que debía convivir con malos olores y enfermedades entéricas, como tifus y hepatitis, y cumplir con los compromisos generados por los tratados de libre comercio firmados por Chile en  los cuales se especifica la necesidad de cumplir la normativa ambiental, que precisa que no pueden descargarse aguas servidas a los cursos de agua.

 

CONTRA EL TIEMPO

Aguas Andinas inició el trabajo en 1999, cuando apenas el 3% de las aguas servidas de la Región Metropolitana eran descontaminadas.  No bastaba con construir plantas de tratamiento. Había que diseñar  e implementar un programa para lograr el saneamiento completo de las aguas de la cuenca.

“La labor era titánica”, recuerda Guillermo Pickering, presidente de Aguas Andinas “No solo había que construir grandes obras de infraestructura y realizar una gran inversión en plantas y kilómetros de colectores dentro de la ciudad, había que hacerlo en un plazo especialmente corto.  Los países desarrollados que han alcanzado esta meta lo hicieron lo hicieron en 30 ó 40 años, y aquí lo hicimos en 12”

El plan, que demandó una inversión de US$1.200 millones, se dividió en dos partes: el Plan de Saneamiento del Gran Santiago, que consideraba tres grandes plantas de tratamiento, y el Plan de Saneamiento de Localidades que comprendía 12 plantas de tamaño mediano y pequeño para descontaminar otras 23 localidades de la Región Metropolitana,

Aguas Andinas se lanzó a descontaminar el cauce del río Maipo, clausurando

las 23 descargas de aguas servidas que se vertían  al río.  Para ello se construyeron 46 kilómetros de colectores y la primera gran planta de tratamiento de Santiago la Planta el Trebal  que entro en operación el 2001.

El paso siguiente fue descontaminar el Zanjón de la Aguada, que concentraba las aguas servidas del centro de la ciudad  y cruzaba varios sectores densamente poblados en comunas como San Joaquín y San Miguel, entre otras, cuyos habitantes estaban obligados a convivir con un foco de infecciones y un mal olor permanentes.  Así, se cerraron 41 descargas de aguas servidas y se construyeron 23 kilómetros de colectores y la Planta La Farfana, que depura el 50% de las aguas servidas de la Región Metropolitana.

En paralelo, comenzó la descontaminación de los cauces menores en diferentes localidades de la región.  Para eso se construyeron 12 plantas de tratamiento de aguas servidas.

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