Agua y Desarrollo Sustentable para Chile y el mundo

El jueves 22 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Agua instituido por Naciones Unidas hace 25 años. Para celebrarlo, por estos días se reúnen representantes de la mayor parte del planeta en el 8vo Foro Mundial del Agua, en Brasil. La reunión, organizada por el Consejo Mundial del Agua (WWC por sus siglas en inglés), se lleva a cabo cada 3 años y es el espacio de mayor relevancia a nivel mundial sobre la discusión en torno al futuro de los recursos hídricos en el planeta. En este marco se acaba de lanzar el “Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2018: Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua”, a cargo de UNESCO. Entre sus recomendaciones para contribuir al cumplimiento de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU, el documento plantea para el año 2030 “ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la capacitación en actividades y programas relacionados con el agua y el saneamiento, incluyendo los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización”.

Chile tiene una oportunidad privilegiada para hacer su contribución en una de las tecnologías con mejor proyección para abastecimientos de gran escala, como es la desalinización. Actualmente en Chile ya hay varias experiencias, principalmente en el campo de la minería y en algunos casos, para consumo humano. Pero ciertamente existen condiciones para darle un mayor potencial y que su desarrollo se lleve a cabo de manera sustentable, es decir, considerando no sólo los factores económicos sino especialmente los socioambientales.

El vínculo entre energía y agua es innegable, y en el caso de la desalinización, es crítico. Pero allí Chile tiene nuevamente una ventaja sustantiva, puesto que cuenta con acceso casi ilimitado al agua de mar así como a las mejores condiciones de radiación solar para generación de energía fotovoltaica, del mundo. La combinación de estas tecnologías debiera ser un foco prioritario para el desarrollo de la respuesta a las necesidades de recursos hídricos, así como una oportunidad de liderar este campo a nivel mundial y compartir experiencias y conocimiento, con el resto del planeta. Pareciera una ilusión, pero esto ya es un compromiso global que se concretó con el lanzamiento de la Global Clean Water Desalination Alliance durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015. Esta alianza busca el compromiso de las naciones que la suscriban, por la implementación y la promoción del uso de energías limpias para la desalinización. Ya son más de 20 países representados entre los que se incluyen AustraliaChinaFranciaAlemaniaIsraelJapónArabia Saudita y Estados Unidos, a través de organismos tanto públicos como privados. A esta alianza se ha sumado también un acuerdo entre la International Desalination Association (IDA) y el Global Solar Council (GSC) de octubre de 2017. El acuerdo establece el compromiso de ambas organizaciones, por la promoción de la desalinización con energía fotovoltaica a nivel mundial.

Sin lugar a dudas, el escenario está servido para que Chile sea líder mundial en la combinación de estas tecnologías (desalinización con energía fotovoltaica) y, al mismo tiempo, avanzar significativamente en su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas, a través del desarrollo de nuevas fuentes de agua limpia y sustentable, para todos.

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